Son ladrillos hechos con arena, cemento y baba de nopal,

que cumplen con las normas de construcción mexicana. Se

pueden producir entre 200 y 300 piezas diariamente.

Esto es un proyecto lanzado en Saltillo por Iván Vigil Zuñiga.

La idea es utilizar recursos naturales para hacer construcciones

que protejan el medio ambiente.

Sus características físicas y químicas reducen notablemente

los costos del consumo de energía por la maquinaria

utilizada normalmente en una construcción y por el

transporte.