Si queremos reducir las emisiones urbanas y prepararnos para un clima cambiante, necesitamos saber dónde y cómo invertir. Esta es la razón por la cual Edmonton, Canadá (socio de ICLEI) será sede de la Conferencia de 2018 sobre Ciencia y Cambio Climático en las Ciudades, copatrocinada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), principal organismo científico mundial sobre el clima. La conferencia va a proporcionar un lugar para el intercambio de mejores prácticas entre los líderes de la ciudad sobre cómo utilizar evidencia científica y datos sólidos para informar las políticas a nivel local. También va a proporcionar aportaciones y conducir al sexto ciclo de evaluación del IPCC, que tendrá un mayor énfasis en las ciudades, culminando con el Informe Especial del IPCC sobre las Ciudades.



Edmonton tiene un sólido historial en la traducción de datos y evidencia científica en acción. Su nuevo garaje de tránsito Centennial certificado por LEED  cuenta con celdas solares en piso y techo y otras características para reducir el uso de energía en un tercio. El Programa de Energía Solar y Energía de Edmonton  ha reducido las emisiones de GEI mediante la adaptación de los edificios de las asociaciones comunitarias para la eficiencia y la instalación de sistemas de energía fotovoltaica. La  reconstrucción de Blatchford está creando una comunidad neutra en carbono altamente habitable que un día alojará a 30,000 habitantes de Edmonton y su Estrategia de Transición de Energía Comunitaria  está definiendo los muchos caminos que la ciudad tomará para reducir sus emisiones de carbono.



Estos son sólo algunos ejemplos de una ciudad. Hay miles de gobiernos locales que han estado haciendo grandes progresos sobre el terreno y están dispuestos y listos para hacer más. De hecho, las ciudades están listas para intensificar y ayudar no sólo a presentar lo que se acordó en París, sino ir más allá, como es necesario de acuerdo a lo que la ciencia nos dice.



Hay que hacer mucho más para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 grados, como se indica en el Acuerdo de París. Los compromisos nacionales actuales nos darían un escenario para 2030 en el cual las emisiones globales serán 22 gigatoneladas de CO2 equivalente (GTCO2e) más alto que el nivel necesario para mantenerse en el camino hacia la meta de 1,5 grados. Esto es aproximadamente equivalente a las emisiones de 6,400 centrales de carbón en un año.



La acción local será fundamental para llenar esta brecha. Como Edmonton, cientos de ciudades ya han tomado medidas para medir, reducir y verificar sus emisiones a través de miles de acciones, que van desde la expansión de las zonas verdes urbanas para el desarrollo de sistemas de transporte público limpios. También han escuchado pruebas científicas duras y han comenzado a preparar a sus comunidades para los muchos riesgos asociados al cambio climático. Fue gracias a las evaluaciones cada vez más precisos y preocupantes por el IPCC de que los líderes locales de todo el mundo aprendieron  y dieron inicio a una transición de bajo carbono a nivel local.



Las naciones, sin embargo, necesitan sumergirse en la transición baja en carbono, especialmente cuando algunos se niegan a reconocer su necesidad. Estamos en un momento crucial y delicado de la historia, donde nuestra capacidad de alinear la acción política con la evidencia científica hará que la balanza se convierta en un futuro más resiliente.



Fuente: http://news.trust.org



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